Si sientes que puedes enseñar mucho pero no sabes por dónde empezar, esto puede darte claridad más rápido de lo que imaginas.
Te voy a decir algo que casi nadie dice en voz alta:
La mayoría de expertos no está bloqueada porque no tenga ideas…
Está bloqueada porque tiene demasiadas
y ninguna aterriza.
Y entonces pasa esto:
Piensas en un curso completo.
Luego en un programa.
Luego en mentoría.
Luego en algo más simple.
Y al final no haces nada.
No por flojera.
Por confusión.
Por eso te prometí algo más aterrizado.
Un ejercicio simple.
Pero esta vez, con ejemplos reales.
Para que no se quede en teoría.
Agarra una hoja.
Y escribe esto:
1. ¿Qué problema me piden resolver TODO el tiempo?
No lo que tú crees importante.
Lo que la gente ya te dice.
Lo que te escriben.
Lo que te preguntan en privado.
Lo que repites una y otra vez.
Ejemplos:
Si eres coach de vida:
“Siempre me dicen que no saben qué hacer con su vida”
“Se sienten estancados”
“No saben tomar decisiones”
Si eres nutriólogo:
“Me dicen que empiezan dieta y no la sostienen”
“Que comen por ansiedad”
“Que no saben organizar sus comidas”
Si eres entrenador:
“Me dicen que no tienen constancia”
“Que empiezan y abandonan”
“Que no ven resultados aunque entrenan”
Si eres terapeuta:
“Me dicen que no pueden soltar a una persona”
“Que repiten relaciones”
“Que no entienden por qué se sienten así”
No necesitas inventar el problema.
Ya lo tienes enfrente.
2. ¿Qué resultado CLARO puedo ayudar a conseguir?
Aquí es donde la mayoría se equivoca.
Porque responde con cosas muy generales.
Y eso no vende.
Ejemplo de lo que NO ayuda:
“Mejorar tu vida”
“Sentirte mejor”
“Ser tu mejor versión”
Eso no se puede visualizar.
Ahora mira cómo cambia cuando lo aterrizas:
Coach de vida:
“Ayudarte a tomar una decisión importante en 7 días sin sentirte bloqueado”
Nutriólogo:
“Enseñarte a comer sin ansiedad en momentos específicos del día”
Entrenador:
“Crear una rutina que puedas sostener 3 veces por semana sin abandonarla”
Terapeuta:
“Ayudarte a cortar el ciclo con una persona que sabes que no te conviene”
Aquí ya se entiende.
Aquí ya se siente.
Aquí ya hay algo que alguien diría:
“Esto sí lo necesito.”
3. ¿Qué PARTE de ese resultado puedo resolver sin hacer algo enorme?
Aquí es donde todo cambia.
Porque dejas de pensar en:
“voy a hacer el programa completo”
Y empiezas a pensar en:
“voy a resolver ESTA parte primero”
Ejemplos:
Coach de vida:
En lugar de “encuentra tu propósito”
→ “Cómo tomar decisiones cuando sientes que no sabes qué hacer”
Nutriólogo:
En lugar de “transforma tu alimentación”
→ “Cómo dejar de comer por ansiedad en la noche”
Entrenador:
En lugar de “cambia tu cuerpo”
→ “Cómo crear una rutina simple que sí puedas mantener”
Terapeuta:
En lugar de “sana tus relaciones”
→ “Cómo dejar de escribirle a esa persona que sabes que te hace daño”
¿Ves la diferencia?
Uno es grande, abstracto… lejano.
El otro es concreto, urgente… comprable.
Aquí está el insight que cambia todo:
La gente no compra “transformaciones completas”.
Compra salidas a dolores específicos.
Y cuando tú entiendes eso…
dejas de intentar crear algo perfecto…
y empiezas a crear algo útil.
Este ejercicio no es para encontrar “la gran idea”.
Es para encontrar la primera que sí tiene sentido.
La que alguien podría pagar hoy.
La que no te toma meses crear.
La que te da claridad para avanzar.
Porque el problema no es que no sepas qué enseñar.
Es que estás pensando como experto…
y no como alguien que quiere resolver algo concreto para otra persona.
Y eso, aunque no lo parezca, es lo que te tiene detenido.
Si te soy honesto…
la mayoría no necesita más ideas.
Necesita bajar a tierra las que ya tiene.
Y eso no toma meses.
A veces toma 15 minutos…
cuando por fin dejas de complicarlo.
Si hiciste este ejercicio, dime:
¿qué problema te salió primero?
Ahí puede estar tu primer infoproducto.